|
"Las reuniones
de las comisiones deberían ser abiertas al público" Su andar es apresurado pero firme. De impecable
traje beige, camisa rosa y corbata con dibujos -¿Esta seguro? pregunta Parlamentario. -Creo que el Presidente no tiene la menor
intención. Y si lo intentase hay restricciones institucionales para que
lo pueda hacer. -Teniendo en cuenta los episodios sucedidos con Angeloz, Massaccesi, Saadi, Alasino, Matzkin, y las pensiones graciables ¿1996 fue el peor año para la imagen del Parlamento? -Sí, creo que este es uno de los peores años. Porque ha habido episodios, algunos dolorosos, que han afectado la imagen del Senado ante la opinión publica. Pero creo también que no se puede generalizar. -¿Cómo se revierte esta mala imagen? -En primer lugar, tenemos que abrir el Congreso a las inquietudes de la gente para comunicarnos de una manera mucho más activa. He sostenido que las reuniones de las comisiones deberían ser abiertas al publico, y deberían transmitirse, como se hace a veces con las sesiones plenarias. Hay que invitar y dar participación a todos los sectores que están de alguna manera vinculados al tema que sé esta tratando. Para mí, el modelo de participación ideal fue el que hubo alrededor de la ley de Patentes medicinales. Pensamos reproducir esto cuando se trate el proyecto de ley de Telecomunicaciones. -¿EI ingreso de Massaccesi influye en la imagen del Parlamento? - Yo hubiera esperado el faIlo de la Corte antes de tomar esa decisión. Lamentablemente sé hizo antes. -El tema es que siempre se piensa que hay una figurita de cambio detrás de esto... - Eso es lo lamentable. Porque yo no podría aseverar que era figurita de cambio existe, pero al instalarse la sospecha en la sociedad lo más prudente en esos casos es limpiar era situación de desconfianza. -¿Cree que los casi 400 decretos de necesidad y urgencias emitidos por el Presidente colaboran con este desprestigio del Congreso? -En principio, convengamos que en los primeros Tiempos del Gobierno, cuando había que innovar profundamente los aspectos vitales del desarrollo de la economía, haber lanzado decretos de necesidad y urgencia no era un hecho reprobable. Lo grave es si esto se sigue haciendo como sistema, come método. Pero la creación de la Comisión Bicameral Permanente que controlara los decretos de necesidad y urgencia va a permitir que el uso de esta herramienta no se constituya en una usurpación o sustitución de las facultades del Legislativo. El Candidato - Usted acaba de dar una sorpresa. Primero coqueteo con el orteguismo y finalmente decidió encabezar la lista de la Lipebo como candidato a diputado bonaerense. -Yo, coquetear con Ortega no, por obvias razones. (risas). -Bueno, veámoslo así ¿por qué Duhalde y no Palito? -Porque Duhalde es el hombre que esta mejor calificado pares ser nuestro candidato del 99. Ha hecho una gran gobernación y representa muy bien los intereses del justicialismo. Creo que no hay a la vista una opción más conveniente que la que él ofrece. -De todos formas usted insiste en que debe haber internas abiertas. -Si, es una condición `sine quanon' para seguir la filosofía de los últimos años, que tanto la nominación de Duhalde como la de los diputados nacionales sea a través de internas abiertas. Esta ha sido nuestra lucha permanente en el partido y nos sentiríamos muy agraviados si se deja de lado esta condición. -De no haber internas abiertas, ¿cambiaria su posición? -No sé que haría, pero estoy seguro de que esto seria un lamentable paso atrás en las historia institucional del partido. -¿Se enojó Ortega por su actitud? -No, no, comprendió muy bien. Yo nunca había tomado un compromiso con él, aunque si habíamos hablado. Palito tenia mucho interés en que yo lo secundara en su legitima ambición presidencial, pero comprendió que yo no puedo actuar desprendido de mi entorno natural en la Provincia de Buenos Aires, sin mis amigos y mis simpatizantes. -¿Habrá un tercer precandidato en el PJ para el 99? Se habla de Carlos Reutemann. -No, no creo, ya esta votada la interna peronista, pero de acá al 99 pueden pasar muchas cosas. -Hablando de sorpresas ¿usted no dará pelea para la gobernación en el 99? -No, estoy excluido formalmente de cualquier intento de volver a la gobernación de Buenos Aires. ?¿Cómo lo ve al PJ en las elecciones legislativas del 97? -Hoy no lo veo bien. Dentro de un año, cuando me gane el tercer premio Parlamentario, le voy a contestar con mas fundamentos. -¿Por que lo dice? -Cuando no se eligen cargos ejecutivos, muchas veces la protesta y la disconformidad sé ejercita en estas elecciones parlamentarias. Y lo cierto es que la imagen del Gobierno ha caído. Este malhumor social puede ser disipado si el Gobierno acierta con algunas medidas que lamentablemente no esta tomando. Pero no veo posible ninguna salida que produzca un efecto instantáneo que modifique el humor social, en estos momentos. -¿Cómo ve la alianza de la UCR y el Frepaso? -La veo difícil. Va ha haber alianza en algunos distritos, pero no creo que esto sea un acuerdo general mire los dos partidos. Si así sucediese, hay algo que yo me permito recordar en base a mi experiencia: la política no funciona como las matemáticas, dos más dos no son siempre cuatro, pueden ser tres o cinco. Y esto también lo saben muchos dirigentes del radicalismo y del Frepaso. Segunda etapa -Si bien usted ha criticado al modelo económico advirtiendo sobre los peligros del neoliberalismo, apoya en general la política del Gobierno. ¿Qué lo une al menemismo? -El menemismo es una coalición política... diferente a la coalición histórica del justicialismo con un estilo también propio de hacer política. Ha cumplido un rol importante y necesario en la villa del país, pero no termina por redefinir el rumbo, el modelo de país que nosotros queremos transitar. Ahora hay que superar y completar lo que hizo el menemismo. Hay que prolongarlo con un nuevo estilo, con una nueva forma de encarar la política para demostrarle a la gente que el esfuerzo que se realizo no ha sido en vano, que ahora se comienzan a recoger los frutos. En consecuencia, la estrategia global que el peronismo time que desarrollar es esta actualización constante de sus pensamiento y de su doctrina, pero compatibilizado con sus tradiciones históricas. -Pero ¿es compatible este modelo económico con los principios del peronismo? - Hay una cuestión instrumental donde ciertamente confluyen la propuesta neoliberal con los principios del gobierno peronista. Hoy, como instrumento, no se puede prescindir de la economía de mercado, de la desregulación, de la reforma del Estado y de una cantidad de elementos que han sido el corazón de la político de estos últimos años. Pero acá viene la diferencia con los neoliberales. Ellos sostienen que estos instrumentos son fines en sí mismos. Para mí estas reformas son el punto de partida, no el punto de llegada. Eran necesarias pero no son suficientes. -¿No resulta una ironía que en un Gobierno que se dice peronista, la asignatura pendiente sea la justicia social? -Sí, por eso esto reclama nuevos enfoques, nuevos puntos de partida. Hay que impulsar políticas activas de recuperación, planes de vivienda, acceso más fácil al crédito, programas de empleo, de capacitación, y no esta otra forma de encarar el modelo que es profundizar los ajustes, como algunos le aconsejan al Gobierno. Las cifras dicen que la pobreza y la desocupación han aumentado en forma muy considerable y que también la distribución del ingreso se ha hecho mas regresiva. Soy perfectamente consciente de la restricción monetaria, fiscal, de todo tipo, que seguramente ha impedido hasta ahora la reformulación de una estrategia global del peronismo. Pero también soy consciente de que si nos dejamos someter por esta suerte de fatalismo que dice que no hay otra alternativa, que nada se puede hacer, entonces el peronismo habrá perdido su vieja dinámica, su vieja capacidad transformadora, que es lo que le ha permitido estar presente en estos cincuenta años de la política Argentina. Ahora hay que avanzar hacia la nueva sociedad que el justicialismo tiene que perfilar y que debe ser acorde con nuestra visión histórica, para poder cumplir con éxito la etapa que se avecina. -¿Cree que la gente va a acompañar esa segunda etapa? -Bueno, hay que convencerla. Para eso estoy bajando a la política, como digo yo, bajando del bronce del Senado con todo lo que me ha dado - inclusive este premio que tanto valoro - al barro de una interna. Ustedes pueden preguntarse ¿pero qué es lo que este señor pretende? Yo soy un hombre de militancia. Un militante no pregunta por que y para que, es un soldado. Cree que esa es su misión, va y la asume. Esto, sin duda, resulta muy idealista, para una época en donde los paradigmas son las Samanthas o las Natalias. Pero yo no creo que las ideologías estén muertas. -El presidente Menem sí. ¿Pensó en algún momento en abandonar el partido? -No, en absoluto. La única fuerza política con capacidad transformadora es el justicialismo en este país. Creo que, al contrario, debemos obturar la fuga que existe hacia otros partidos por parte de machos peronistas. Tenemos que ser continente y no contenido. Tenemos que evitar que haya gente descontenta que emigre del partido por que no solo no encuentra respuesta a sus inquietudes, sino porque la mecánica interna del partido no le permite ocupar posiciones. -¿Cree que es posible el regreso de Chacho o Bordón? -En el caso de Chacho Alvarez, a quien le tengo una profunda admiración, es muy difícil. El ha roto amarras. Lo digo también en homenaje a mi hijo. Yo en la Constituyente del 94 dije algo que se cumplió parcialmente: "Ya volverán a este gran árbol del justicialismo". Y hoy, mucha gente del Modín ya esta volviendo. También creo que Bordón es posible que regrese. |