¿Cuántos peronismos hay?
Antonio Cafiero "El peronismo es un sentimiento que se vota"

Gabriela Tuman

Existen múltiples lecturas del peronismo, tanto desde adentro de él como desde afuera, dentro y fuera de la Argentina. De cada una de esas lecturas, surge un peronismo diferente.
-¿El peronismo es la suma de todas esas variantes?

- Bueno, Borges dijo que los peronistas no somos ni buenos ni malos, sino incorregibles. Sobre el peronismo se han escrito toneladas de libros, acá y en el exterior. Y nadie ha sabido resumir exactamente que es el peronismo. Porque claro, es una fuerza muy especial, muy propia de los argentinos. Cómo el tango, ¿qué es el tango? Es el resumen de distintas variedades musicales…

-…Un sentimiento que se baila.

-Eso. Y el peronismo es un sentimiento que se vota. Por eso digo que es muy difícil ensayar una definición del peronismo. Por eso sí, este carácter dinámico que tiene el peronismo ha sufrido distintas etapas, o mejor distintas manifestaciones. En una época se manifiesta de una manera, y en otra época de otra. Si nos remontamos a los albores del peronismo, yo diría que nació fundamentalmente ligado con lo que entonces era el laborismo, que había triunfado en Inglaterra, en Brasil, en todo el mundo, por el peso del sindicalismo, la necesidad de los países de avanzar hacia lo que se llamó el Estado de bienestar. Y la fuerte presencia del sindicalismo hizo que el peronismo naciese asociado al laborismo. Despues esta característica se fue perdiendo. La historia evoluciona, y repentinamente el peronismo aparece asociado a la figura de Evita: es; el evitismo - esto que se ha querido ahora resucitar en la provincia de Buenos Aires - otra gran etapa en el desarrollo del peronismo. En el 55 caemos y los peronistas nos dividimos en dos caras, bajo una misma estrategia, que era la resistencia. Para tener patente, en aquellos años uno tenía que decir que había estado en la resistencia; si no, no ganaba prestigio Entonces, todos fuimos resistentes de una manera u otra, aunque yo nunca puse un caño, un petardo. Pero hacíamos resistencia desde las pequeñas cosas que podíamos armar para luchar contra la dictadura militar. Debajo, estaba la resistencia. Pero estaba la lucha de superficie, encarnada en las 62 Organizaciones Obreras. Entonces unos iban a la resistencia y otros se iban a las 62. Después de la resistencia pareció una figura en el peronismo que desarrolla otra etapa, el vandorismo: Augusto Timoteo Vandor, el principal líder de la Unión Obrera Metalúrgica, el principal líder de los obreros argentinos. Llegan los anos 70, y aparece un fenómeno nuevo: Montoneros; la violencia de izquierda, que también tiene una etapa del peronismo. Y también con dos variantes: estaban los montoneros, los guerrilleros, los violentos, y la organización gremial que seguía en la superficie. Es decir: la resistencia de los 50 sé transformó en la explosión juvenil de los 70. Pero mientras la juventud violenta realiza su proceso, se levanta otra etapa del peronismo: el lopezrreguismo, o el isabelismo; para ser más amplios. . Y del isabelismo, pasamos al menemismo, que es otra forma de hacer política; otro estilo. Ah, no, me olvidaba de una, la más importante de todas, porque entró el isabelismo y el menemismo estuvo la Renovación Peronista, que fue el movimiento más serio, más enjundioso que tuvo el peronismo a lo largo de su historia (sé rie).
Bueno, hablando en serio... Todos estos movimientos han dejado siempre algo positivo en si peronismo, aun los que han sido francamente negativos. Como el isabelismo o los montoneros, desde mí óptica. Pero cumplieron tal vez un rol en ese momento. Viene el menemismo, que es otra etapa en el desarrollo histórico del peronismo. Y ahora viene otra etapa. Algunos dicen "posmenemismo". A mí no me gusta ese prefijo negativo. Quiero saber cual va a ser la característica de esto que ya esta surgiendo, paso a paso. No sé cómo se va a llamar, puede ser la Renovación II.

- ¿Cuál es el hilo conductor de todos estos peronismos, más allá, de la figura de Perón, y en relación con las formas de hacer política?

-Hay muchos hilos que nos unen. ¿Por qué no sé rompió él, peronismo? A los peronistas nos une una memoria común. Si no la respetamos, entonces nos vamos del partido. Como muchos compañeros, que se han ido.Y a demás nos une un objetivo final común. Además, todo esto esta acompañado por un sentimiento de mayoría: nos consideramos como la expresión mayoritaria del pueblo argentino. En un tiempo, eso fue tremendamente sectario, excluyente, hipertrofiado, y nos llevó a grandes desastres, cuando creíamos que teníamos la verdad acá y fuera de esa verdad no había nada. Otra de las condiciones de los peronistas es; que en ningún momento nosotros violentamos la democracia ni aceptamos proscripciones con una conciencia democrática genuina, aunque no está en los libros de Norberto Bobio; pero es una democracia directa, popular. Que nos ha identificado a lo largo de toda la historia. Entonces, nos unen esa memoria y ese origen común. Nosotros hacemos de todo esto un proceso histórico que nace en el 45 y llega hasta acá, y nos fortifica él sentirnos genuinamente mayoría - que es un dato de la realidad - y nos sentimos con un objetivo que nos trasciende. Es decir: los fines históricos del peronismo siguen siendo los mismos. Más, aún no se como van a ser en el siglo XXI. La patria justa, libre y soberanía, si, nosotros seguimos creyendo en eso; no en la de los años 50 sino con otras connotaciones, pero con un mismo impulso sentimental, sí sé quiere. Y el peronismo, de alguna manera, es también casi un sentimiento.

-Si se toman algunos de los peronismos que usted enumeró, ¿qué une, por ejemplo, al lopezrreguizmo con la renovación peronista, mas allá de los símbolos?

-Los símbolos son importantes; la emblemática la liturgia política también son importantes. Si agotáramos ahí nuestra capacidad para diferenciarnos del resto, nos convertiríamos en una secta. Y eso no es así. Pero claro, hubo desviaciones. Esta corriente que es el peronismo ha tenido variaciones hacia la izquierda y hacia la derecha. Algunas han sido manifiestamente incompatibles. Pero nosotros los peronistas sabemos como hacer las cosas: los echamos; entran a funcionar los anticuerpos. Así fue nuestra reacción ante el loperrreguismo, ante el hermetismo en la provincia de Buenos Aires, ante Montoneros... Ahora mismo, ahora que estamos debatiendo la nueva etapa, hay a1gunos quo queremos recuperar toda la fuerza de nuestra identidad de origen, aun admitiendo que el gobierno de Menem ha sido muy eficaz y nos enorgullecemos de las transformaciones que se han hecho. Pero no termina acá. Si el peronismo terminara en el gran equilibrio macro económico, nosotros no habríamos cumplido con nuestro objetivo histórico. Por eso nos falta la etapa social; la etapa de reivindicación de nuestros orígenes y de nuestra identidad. En un mundo totalmente distinto, y allí estará la gran capacidad de adaptación que tendrá el peronismo.

-¿Y como es para un político como usted, que ocupo todos los lugares posibles en un partido, atravesar peronismos tan distintos a lo largo de su carrera?

-Nosotros, fieles a las enseñanzas de Perón. Él nos decía claramente: compañeros, hay quo cabalgar la historia. La historia es un proceso casi determinista, decía él, La habilidad de un político es cabalgar sobre la historia tratando de que la historia pueda acomodarse hacia nuestros ideales y nuestros objetivos. Y decía otra cosa muy sagaz: nosotros, el dilema entre idealismo y pragmatismo, lo resolvemos revisando el ideal para adaptarlo constantemente a la realidad, y tratamos de transformar la realidad para que se adapte a nuestra concepción superior política. Bueno, estas son frases; después, en la practica, es más difícil. Pero esa ha sido una gran capacidad que tenia el peronismo, que tenia Perón. El nunca abandonó los fines últimos del peronismo, pero muchas veces hizo concesiones al realismo. Y de que manera, ¿no? Pero conservando el control, el poder, la autoridad. Muerto Perón, esto es mucho más difícil. Pero los peronistas nos la vamos a arreglar para sustituir ese carácter convocante que tenía Perón. Lo vamos a hacer, frente a este enorme desafío que significa la Alianza. Pero es un desafío distinto de todos los que hemos tenido a lo largo de la historia. Entonces, el peronismo va a lograr ubicarse para librar una batalla victoriosa. Lo de ayer en el Chaco es un ejemplo. Era una elección que según las encuestas teníamos perdida. Y fuimos a Pampa del infierno, y fuimos a San Martín, y le hablamos a la gente el Ienguaje que la gente quiere oír. No calmos con paquetes de mercadería ni con ropa. Fuimos a decir "compañeros, acá se inicia una nueva historia". Y es así. Necesitamos una inyección de juventud en el peronismo, otra vez. Y lo vamos a lograr.

-¿La Juventud se alejó del peronismo?

-Ah, claro. El menemismo ha tenido grandes aciertos, pero también es cierto que alejo demasiado a la utopía, la epopeya. El peronismo es un movimiento de grandes gestas, no al estilo de Mao ni de la Comuna de Paris, claro. Es así... El peronismo es como una Trinidad: muchas personas en un solo dios. Como no se ha podido explicar la Santísima Trinidad (se ríe)

-Usted hablaba de sentimientos... ¿cuál de todos los peronistas que usted mencionó le duele a usted como peronista?

-El que más me dolió de lodos los peronismos fue el isabelismo. No por Isabel. Porque a ella la historia la va a rescatar ha sido muy bien al dejar su presidencia. Y muchos peronistas y yo sufro por la herida no toleraron al menemismo y se fueron del partido. Si se hubieran quedado, habrían apresurado y animado mucho mas la evolución del peronismo hacia otras latitudes que nosotros hemos perdido y nos hemos quedado atrás.

-¿Hubo que tolerar al menemismo?

-Sí, sí. Bueno, claro, cuando yo hablo de tolerancia... En el peronismo hubo quo tolerar, hubo que admitir una etapa indispensable, mas que para el prestigio, para el cumplimiento de los fines históricos del peronismo. Sin reforma económica, la propuesta de reforma social es absolutamente incoherente.
-¿Y que cosa usted no podría tolerar del peronismo, a partir de su sentimiento peronista? ¿Qué cosa lo haría decir "esto si que no lo puedo tolerar"?

-Yo no toleraría que violáramos la democracia... Quo no creyésemos en la eficacia de la voluntad popular. O que, llevados por instrumentos que no son de nuestro arsenal, pero que hubo que utilizar, termináramos por hacerle perder al peronismo su sentido histórico; quo otro dogma que no es él nuestro se enseñorease en el peronismo. Lo digo claramente. Así como nosotros resistimos la infiltración marxista o neomarxista de nuestros muchachos jóvenes, también resistimos ahora la infiltración neoliberal. Eso es lo quo yo no toleraría: que el peronismo se plegase a una corriente que nada tiene que ver con nuestro pensamiento fundacional.

-¿Y cómo se detecta el momento en que el dogma fundacional empieza a ser reemplazado por otro? Porque nunca se trata de cambio que sucedan de un día para otro.

-No, claro…Por ejemplo, el ingeniero Alsogaray, a quien respeto, propuso claramente hace un par de meses, meses una alianza justicialista ? liberal. Y si el peronismo acepta una alianza con el liberalismo, el peronismo desvirtúa su origen. Porque la nuestra es una concepción filosófica, antropológica, que tiene raíces muy profundas. -Pero la constitución de una alianza es solo una cuestión formal. A veces, sin Ilegara ese punto.

-iClaro! Parece que nos hemos acercado tanto que un pasito mas y nos caemos al precipicio: Ahí se produce la reacción, sé viene una hecatombe en el peronismo. ?Usted hablaba de un cambio necesario e ineludible en el peronismo de las proximos anos. ¿Dice eso porque cree que el peronismo esta mas cerca de ese peligro o ese límite? ?Yo pienso que hemos corrido riesgo, e inclusive hemos dado algunos pasos mas allá de lo que es la ortodoxia partidaria. Pero tenemos que computar también el activo de las realizaciones que nos pan permitido recuperar al país, su economía, su prestigio, la estabilidad, ponernos en la línea de las naciones mas organizadas del mundo.
-¿Cómo se logra un equilibrio entre el costo social inevitable de ciertas medidas económicas y la fidelidad a la identidad histórica del peronismo?

-Esa contradicción, en términos intelectuales, esta superada. Lo que pasa es que después, en, la practica, la coca es bastante más difícil. Nosotros, los peronistas, estamos atravesando un período delicado. Porque sabemos lo que no queremos, pero tampoco explicitamos claramente que es lo que queremos. Porque estamos encorsetados par una realidad global que no deja mucho margen ni mucha flexibilidad para encajar dentro de esa realidad nuestras propias ideas.

-Para un peronista, mantenerse fiel a esas ideas, a los orígenes y a los objetivos que no se deben perder, ¿es más fácil desde la oposición o desde el oficialismo?

-Desde la oposición, claro.

-¿Antonio Cafiero será precandidato para las elecciones del 99?

-No... Hay otras cosas que hacer en el peronismo antes de hablar de candidaturas: Primero tenemos que poner en pie al movimiento, que quedó bastante herido do la derrota de octubre. Hay que activar el celo militante en el peronismo. Hay que bajar un mensaje claro a las bases peronistas. Hay que explicarles muchas cosas que se deben hacer y a veces la masa peronista, los cuadros medios, los dirigentes, los militantes, no entienden bien o no han querido entender. Y en cuanto nosotros hayamos hecho ese proceso de reflexión y de autocrítica interna y delineemos el programa que le queremos ofrecer al país, y cuando además apliquemos las estrategias de cómo podemos lograr que ese programa sea asumido por la mayoría del electorado, entonces vamos a hablar do candidaturas.

-¿Cómo imagina a Menem una vez que haya dejado la Presidencia? ¿Cree que seguirá trabajando dentro del peronismo?

-Absolutamente. Menem en eso se parece mucho a Alfonsin. Un verdadero caudillo, un verdadero líder, un verdadero dirigente, no abandona el partido porque haya tenido una derrota electoral o por que haya tenido un resultado satisfactorio en su relación con sus afiliados. Menem va a seguir ocupando un lugar muy importante en la vida política del país. Mas al lado esta supuesta re-reelección, y más allá de quien sea el futuro gobernante de la Argentina.

-¿Y más allá de que la etapa que se abre en el peronismo venga a modificar o a corregir al menemismo?

-Es que la etapa que viene no puede ser confrontativa con la que termina, tiene que ser continuadora.

-Pero diferente.

-Diferente, claro.

-¿Y Menem tiene aportes que pacer en esa etapa?

-Cómo no, yo creo que Menem es un hombre de una gran sagacidad política. Estoy seguro de que él va a acompañar la nueva etapa, no se va a poner en contra. Porque es la continuidad de la de el. Y lo hará, en otras condiciones, en otro medio, en otras circunstancias.
-Usted habla de la condición de caudillo de Menem. ¿Cree que para el peronismo es imprescindible tener un caudillo?

-Es imprescindible una referencia, pero... A medida que pasa el tiempo el peronismo sé horizontaliza, porque no surge ni ha surgido, ni creo que llegue a surgir, una figura aglutinadora de la talla de Perón.

-Para las próximas elecciones presidenciales falta poco tiempo. En términos históricos, un suspiro. Dentro de ese poco tiempo, el peronismo deberá ir a las urnas. Si, como usted dice, es necesario un liderazgo claro y fuerte, hoy deberíamos, al menos vislumbrarlo.

-Bueno... Yo creo que Menem va a seguir siendo un líder en el peronismo. Y Duhalde también. Y van a estar otros. Pero esta vez nadie se va a poder quedar con el total del liderazgo, va a haber que compartir. Yo veo un liderazgo más horizontal.

-Usted suele hablar de "nosotros, los peronistas a secas". ¿Por qué la aclaración de "a secas"?
-Bueno, porque…el etiquetamiento que hacen los periodistas a veces nos sorprende, pero no nos damos cuenta de que si nos ponen etiquetas debe haber alguna razón, no es que nosotros seamos manipulados…¿Cómo era la pregunta?

-¿Por qué dice "peronistas a secas"? ¿Para diferenciarse de quien?

-Bueno, porque hay peronistas de mierda, también…(risas)