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Evita y Ruben La señora María Elena Walsh publicó en LA NACION un diálogo imaginario entre "Evita Y Rubén". Con su habitual talento y fino humor, la autora pone en boca de Eva Perón y de Rubén Darío sentencias socarronas dirigidas, especialmente, a quienes tuvieron que ver con el traslado -tan sólo. de unos metros- de la estatua del poeta nicaragüense para permitir el emplazamiento de la que evoca a la esposa de Juan Perón en el terreno que ambos compartieron cuando estaba edificada allí la residencia presidencial, Y que por esa razón se constituye en un territorio simbólico e histórico." "Una manga de pelandrunes te sacaron para ponerme en tu lugar", le hace decir a Evita, dirigiéndose a Rubén. Como conozco, al igual que todos los argentinos, el espíritu de fineza de María E1ena, sé que no ha querido ser ofensiva para quienes participamos del proyecto de monumento a Evita. Pero como soy uno de ellos, asumo la cuota de "pelandrún" que me asignó y paso a responder. Aclarando que cuando Evita se decidía por la escatología jamás usaba esa palabra. Desde luego, usaba otras. La iniciativa era una asignatura pendiente de los argentinos. No nació durante este gobierno, sino mediante la ley 23.376, sancionada en los tiempos en la que gobernaba Raúl Alfonsín, y sus disposiciones habilitan la elección del lugar que, como hemos dicho, tiene una razón histórica. Sin embargo, por apuros de la coyuntura y fugas de la memoria -males ambos bien argentinos--la ley durmió una década en los cajones de la burocracia inactiva. En abril de 1996, en mi carácter de senador, envié un proyecto de declaración urgiendo la reglamentación de la ley; yendo personalmente al despacho del presidente Carlos Menem para ponerlo al tanto del proyecto. Finalmente, hace unos días pusimos la piedra fundamental de la obra. Por supuesto que atribuirnos una intención de menoscabo a Darío ya no sería propio de un espíritu de fineza, sino más bien de geómetra. Solamente así podría molestarse por haber corrido la estatua unos metros". "Pero propongo mirar la cuestión de otra manera, imaginemos otra escena. Darío despierta, ve enfrente a Evita con su serena y firme belleza, y se inspira. Revuelve viejos papeles. Ya no son dos estatuas rígidas y frías, pueden elevarse por sobre discusiones de metros, más metros menos, y alumbran el espíritu fino de la generosidad. "¡Aquí está, encontré esta oda que escribí hace tiempo, Y que se la dedico a usted, Eva, por su lucha, su ejemplo y su compromiso... Descansa en paz…. Mas no, no descanses. Prosiga tu alma su obra de luz desde la eternidad y guíe a nuestros pueblos tu inspiración, amiga de lo bello y lo justo, el bien y la verdad." "Un nicaragüense dándole la bienvenida a una argentina en su propio suelo. En realidad, el suelo latinoamericano que pertenece a ambos.. Poesía: y política fatigadas por dos figuras que sintieron, a su modo, ternura por las mujeres y los hombres de esta tierra. En ese momento, María Elena pasa caminando, escucha el diálogo Y repite esos versos que emocionaron a todos los peronistas "Cuando hagamos escándalo y justicia, el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana. Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia, pero la única que se dio el lujo de coronarse de los sumergidos". Antonio Cafiero |