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"Hacia una Nueva Estrategia Ambiental" Los problemas ambientales se han transformado progresivamente en una de las principales causas de peligro para la humanidad. La crisis de la sociedad, tanto de los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo, ha desembocado en la crisis de la naturaleza o más bien en la crisis de la relación sociedad-naturaleza. El hombre omnipotente, "dominador de la naturaleza", empieza a comprender que debe incorporar en su horizonte la variable de la incertidumbre. Vivimos en un tiempo de cambio acelerado sin antecedentes. La inventiva, la capacidad innovadora, la ciencia y la tecnología, han llegado a límites que parecían inaccesibles, pero al mismo tiempo el hombre es cada vez más vulnerable. El mundo no humano desborda caos y sorpresas. La disminución de la capa de ozono, que absorbe las radiaciones ultravioletas que aumentan el riesgo de cáncer cutáneo, eran casi desconocidas hace una década. Lo misma ocurría con el efecto "invernadero" agravado por los contaminantes atmosféricos. A estos riesgos planetarios hay que agregarles los ya conocidos de los procesos químicos, de los no deseados efectos introducidos por la tecnología de avanzada o por el tráfico de residuos peligrosos. La búsqueda del provecho inmediato y la falta de control llevan a una actitud desaprensiva de contaminar nuestros cursos de agua y de exponer a la población al riesgo de desechos tóxicos que se arrojan en forma desaprensiva en cualquier lugar. Están también los riesgos del impacto ambiental negativo de obras y programas que han tenido en cuenta sólo lo económico. La evaluación de los riesgos ambientales exige una evaluación sistemática de la información de datos epidemiológicos, de monitoreo, teniendo en cuenta la situación de la población involucrada y las interacciones con el ambiente. Esto es más fácil para los países desarrollados que cuentan con medios y son estas reuniones técnicas, una buena ocasión para intercambiar experiencias y posibilitar metodologías acordes a nuestra realidad. Debemos tener presente que hay catástrofes naturales, pero también están las provocadas y/o agravadas pro la omisión del hombre. El tema de las inundaciones por las sudestadas es un ejemplo de los riesgos que derivan de la lentitud en tomar medidas de prevención. Y en nuestros países hay una constante que potencia estos riesgos. Es la vulneravilidad de los más indigentes, que no solamente son los más débiles por la desnutrición y por las pocas defensas del organismo, sino también por lo endeble de sus viviendas, que además están asentadas en los lugares de mayores riesgos, como son las zonas inundables o contaminadas. Una evaluación de riesgos ambientales suponer tener en cuenta la complejidad de todos los factores involucrados y que deben ser considerados en una política ambiental, con una gestión que incorpore las dos herramientas fundamentales: "la educación ambiental" que clarifique valores, que cambie las actitudes y "una legislación ambiental operativa" que incorpore "el derecho ambiental como un nuevo derecho social" y que asegure "el deber del Estado de protegerlo" y de hacer un permanente control de gestión del patrimonio ambiental, que es nuestro pero también de las futuras generaciones. Por ello hablar hoy de Desarrollo Sustentable es hablar de revitalizar el crecimiento, con una gestión macroeconómica sostenible, con justicia ecológica y con justicia social. El proceso de toma de decisiones debe ser reestructurado a fin de integrar las cuestiones económicas y ambientales, haciendo del Desarrollo Sustentable un objetivo explícito de la Sociedad. Propuestas La formulación de una "política ambiental", requiere la definición de objetivos claros y de los principios que orienten las acciones necesarias para su logro. Estos principios son:
En suma, lograr un desarrollo sustentable "es armonizar la humanidad con la Tierra". Es un nuevo concepto de desarrollo económico que provee bienestar y oportunidad a todos los hombres del mundo de esta generación y de las futuras generaciones, por lo cual no debe agotar sus recursos naturales ni deteriorar el medio. Es un proceso en el cual la economía, la energía, la agricultura, la industria, el comercio se integran en una política económica social y ecológica sustentable que no crea: - Deuda económica por derroche o gastos innecesarios. - Deuda social por no invertir en salud y educación. - Deuda ecológica por sobreexplotar los recursos naturales Esta propuesta de "justicia social"
y de "justicia ecológica" requiere una nueva "etica global" a nivel internacional
de cooperación efectiva entre los pueblos del mundo, una relación más
armónica de la sociedad con la naturaleza y una relación más solidaria
con los hombres. Por Dr. Antonio Francisco Cafiero Senador Nacional |