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Tiene Certeza Señor Director: "En la edición del 3 del actual, en el suplemento Enfoques de LA NACION, el cronista Orlando Barone se ha referido a mi persona con las delicadas formas de su pluma galana, aunque sin nombrarme: "Un senador decano, con impecables canas, tardó medio siglo de política en darse cuenta de que los Reyes Magos eran los padres". La ironía, que pretende descalificar mis denuncias sobre los sobornos en el Senado, deja en evidencia "la parte oculta del discurso"; que yo debí enterarme, y seguramente callé, escándalos similares en el pasado. El cronista Barone no es original, al menos en este caso. Antes y después de él otros escribas cayeron en la misma y fácil tentación de sospechar del que sospecha. Es un difundido deporte nacional: el que denuncia termina denunciado, aislado, mirado con recelo y ridiculizado en comentarios de trasnoche. Le respondo igual que a sus predecesores y continuadores: en mis largos años de política supe de rumores, chismes de pasillo y comentarios al paso sobre arreglos, negociados y escándalos. Tanto en gobiernos civiles como militares, peronistas, radicales, neoliberales o socialistas. La mayoría de los cuales jamás superaron la informalidad licenciosa del off the record. y otros, los menos, terminaron en ruidosos juicios penales. Seamos justos: sólo a las administraciones justicialistas les tocó en suerte ser prolijamente investigadas así como encarcelados, preventivamente, algunos de sus funcionarios. En el caso que le preocupa a Barone, ya he dicho que tengo certezas. Me parecieron suficientes para alzar la voz. El resto es un tema de la Justicia. Pero resulta que ahora unos me piden pruebas Y otros se regodean con mi intencionada "ingenuidad", casi un alegato de mi propia torpeza. No me parece elegante, por lo demás, que sin prueba alguna el cronista asevere con total liviandad de juicio que los Reyes Magos son los padres. En el "reino del revés" de María Elena Walsh, donde "nada un pájaro y vuela un pez", alguien podría decir de él: "Un reconocido articulista de costumbres dedicó su vida profesional a escribir que la fantasía y la ilusión de la infancia son un valor trivial que la solemnidad de la madurez se encarga de poner en su lugar" O usar, tal vez, palabras de sir Winston Churchill: "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad". Antonio Cafiero |